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Gran Gregoriano
Crianza 2001
Cata
Rubí con destellos atejados y ribete rosado.
Capa media/alta. Intenso aroma a frutos negros muy maduros, algo especiado y
con notas herbáceas (heno, hinojo).
En boca es ligeramente goloso, con buen cuerpo, amplio y muy frutal. La
madera aporta ligeros y agradables matices. Final muy frutal, con notas
especiadas. Muy persistente. Buen vino, redondo y sabroso, de paso
agradable.

Excelente, muy bueno.
Variedades de uva:
60% Tempranillo.
30% Garnacha.
10% Cabernet Sauvignon.
Elaboración:
Depósitos de acero inoxidable con fermentación controlada, para su posterior
envejecimiento en barricas de roble americano fino durante seis meses.
Maridaje del Vino Tinto Crianza, recomendado para:
Aperitivos:
Embutidos y Fiambres:
Tostadas y Bocadillos:
Pastas con Salsa:
Lasaña Canelones :
Paella:
Pescado Azul:
Pescado con Salsa:
Pescado a la Plancha:
Bacalao:
Alcachofas:
habas a la Catalana:
Fabada:
Legumbres:
Caracoles:
Carnes a la Brasa:
Pollo:
Conejo:
Filete:
Entrecot:
Caza:
Calllos y Criadillas:
Aves:
Quesos Secos:
Queso Azul:
Queso de Cabra:
Frutos Secos:
Fruta del Tiempo:
VINO CRIANZA (Descipción General)
En el vino crianza , los matices aromáticos son más complejos. Los aromas
primarios desaparecen, aunque en muchos casos se sigue apreciando la fruta
de su origen; es decir, el vino crianza es un vino más maduro.
Se puede casar con platos más complejos y elaborados, así como con salsas
que desplieguen un abanico aromático más intenso. Se entra en el reino de la
cocina de cuchara. Las legumbres guisadas con alguna verdura , el cordero
asado o un plato de caza son buenos compañeros de faena para un vino
crianza.
En general , el vino crianza desarrolla toda su elegancia ante la presencia
de platos que exigen una confrontación.
El buen vino crianza , debe tener una cierta estructura, una buena
intensidad de color y una serie de componentes que se perciben mejor en la
boca. Estos son los pilares básicos sobre los que se apoya un vino hecho
para aguantar largos años de vida. También es importante que tenga taninos
notorios, un buen nivel de acidez y, evidentemente, alcohol. La proporción
de estos tres componentes ha de ser más bien alta y , por tanto, se tienen
que dejar notar, pero siempre de un modo equilibrado.
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